Tom Kenyon
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PENSAMIENTOS Y OBSERVACIONES DEL CANALIZADOR

Antes que leas el material en esta sección Hathors, me gustaría ofrecer algún consejo – alguna consideración intelectual, si lo prefieres.

Te diré lo que les digo a quienes asisten a mis talleres: conserva una “caja imaginaria” a tu lado todo el tiempo. Si lo que digo no tiene sentido para ti, o viola tu enfoque de la realidad, sugiero que lo tires en la caja. Nunca te tragues o aceptes como verdadero algo que alguien diga sin revisarlo a través de tu propia experiencia de vida, tu propio sentido lógico y, muy importante, tus propios valores personales.

Tragarse ideas sin masticarlas ni digerirlas bien puede conducirte a una especie de indigestión mental y/o espiritual. Para este tipo de dolencia, no hay ningún antiácido instantáneo.

Algunos dicen que uno debiera dejar atrás el sentido de la lógica y el pensamiento racional al entrar en las experiencias del reino espiritual – que uno debe rendirse total y completamente a la fe y no permitir que la razón entre en el cuadro. Personalmente, opino que este tipo de pensamiento es peligroso. Necesitamos todas nuestras facultades y toda la inteligencia que podemos reunir para no ser engañados en nuestro camino a la iluminación espiritual. Lo que buscamos es la luz verdadera de la conciencia, no la luminosidad falsa de las fantasías y deseos personales. En este sentido, la lógica y el pensamiento racional no son el verdugo de las comunicaciones canalizadas; son aliados importantes.

Sobre Dimensiones Más Elevadas de Consciencia.

Si yo me atreviera a resumir el mensaje central de los Hathors, sería éste: como humanos, tenemos acceso a otras dimensiones de consciencia. Esta inter-dimensionalidad es parte de nuestro ser innato, pero es algo que ha de cultivarse o desarrollarse.

¿Qué quiero decir exactamente con el término inter-dimensionalidad? Para explicarlo, mirémoslo desde distintos enfoques – ¡cuán inter-dimensional de mi parte!

Mientras lees esto o mientras oyes a alguien leértelo, los centros del lenguaje en tu cerebro están buscándole sentido a la cháchara que llamamos idioma. Al mismo tiempo, podrías estar oyendo un sonido desde afuera – tal vez una bocina o el sonido de un animal. También podrías en el mismo momento sentirte respirando. Todos estos sucesos – la lectura de estas palabras, los sonidos que oyes y tu propia respiración – son dimensiones de consciencia.

Puedes enterarte de cualquiera de estas dimensiones enfocando tu atención en ellas. Pero es tu atención a un suceso lo que lo hace consciente. Si no le prestas atención, ni siquiera te darás cuenta de que algo está pasando. Si por ejemplo estás tan completamente absorto en este artículo podrías no notar tu respiración ni los sonidos de afuera. Estos existen independientemente de que los notes, pero en tu mundo de percepción será como si no hubieran tenido lugar.

Nuestro mundo interno de percepción también tiene muchas dimensiones o reinos. La mayoría son inaccesibles para nosotros gran parte del tiempo, porque – para ser franco – nos han entrenado para enfocar sobre un pequeño ancho de banda de las experiencias internas como significativas – en particular las que nos hacen más productivos o útiles a la sociedad. En tanto esos estados mentales prácticos son importantes sin duda, no son los únicos disponibles para nosotros.

Para que experimentes estos mundos internos de percepción, tendrás que alterar tu actividad cerebral mediante la meditación o algún otro método. Entonces puedes tener experiencias de esos mundos y los fenómenos asombrosos que tienen lugar dentro de ti. Pero hasta que experimentes estos mundos directamente, es como si no existieran, porque están fuera del rango de tu percepción.

Esta capacidad de acceder a estas dimensiones más elevadas o mundos creativos dentro de nosotros, aunque más bien esotéricos, ofrece beneficios prácticos únicos. Por empezar, estas otras dimensiones de consciencia pueden a menudo revelar visiones y soluciones creativas para problemas que no se nos ocurrirían en nuestras formas normales de pensar y percibir.

La historia de la ciencia está llena de descubrimientos y nuevos enfoques que se lograron gracias a estos estados mentales no ordinarios. Voy a ser un poco más específico para explicar de qué estoy hablando.

La ciencia se considera habitualmente como el pináculo de la razón humana. El método científico está basado, después de todo, en la observación racional y la solución lógica de los problemas. Sin embargo los que abordan la ciencia – los científicos mismos – de hecho han informado que, a veces, la solución para un dilema científico les llegó por medios no lógicos.

Por ejemplo, cito al químico alemán Kekule, que descubrió la estructura molecular del benceno. Contó que luchó incansablemente con este dilema; ya era una obsesión, pero no encontraba cómo resolverlo.

Entonces, una noche tuvo un sueño. En el sueño vio una serpiente que se tragaba su propia cola. Se despertó y se dio cuenta de que esto era, en realidad, la estructura del anillo de benceno. Después de traducir su visión al lenguaje matemático, pudo probar que su visión nocturna había sido correcta.

Un punto interesante en la imagen soñada por Kekule es que se centraba en un símbolo clásico de la alquimia: el uroboros. El elemento iconográfico describe una serpiente tragando su cola – igual que en el sueño de Kekule.

Así, se nos puede revelar información significativa cuando entramos en otras dimensiones de nuestra propia consciencia. El físico Albert Einstein contó que descubrió los principios de la Relatividad General a través de una serie de fantasías. Una vez dijo que no se puede resolver un problema desde el mismo nivel del problema; uno tiene que situarse en un nivel más alto para resolverlo.

La cuestión de las dimensiones ha intrigado a físicos y matemáticos así como a metafísicos por largo tiempo. La primera cuestión con respecto a la dimensionalidad es desde qué punto de vista se la considera. Los matemáticos, por ejemplo, a menudo ven las dimensiones de forma diferente que los físicos.

Los Hathors tienen una perspectiva única de la dimensionalidad, específicamente la dimensionalidad de consciencia. Su enfoque es que las dimensiones más elevadas de nuestra consciencia pueden afectar lo que llamamos realidad material y de hecho lo hacen.

Tierraplana, Donde Vivimos.

Cuando conduzco talleres sobre los Hathors, en los que la gente los experimenta directamente a través de su atención interna, me gusta hablar un poco del concepto de otras dimensiones de consciencia antes de los primeros encuentros con estos seres. Para hacerlo, a veces empiezo con una breve descripción de un libro fascinante llamado Flatland, Tierraplana, escrito en 1884 por el escritor satírico victoriano Edwin Abbot.

Hago referencia a esta novela porque explora la paradoja de cómo los que viven en una dimensión determinada no pueden entender otras dimensiones fuera de la propia.

He aquí un resumen muy breve.

Había una vez un mundo imaginario llamado Tierraplana. Sólo tenía dos dimensiones – largo y ancho. Los que vivían en Tierraplana se llamaban tierraplanos. Nadie en Tierraplana había visto jamás algo tridimensional porque Tierraplana era…plana.

Un día una esfera (una pelota) atravesó Tierraplana. Cuando hizo el primer contacto, en ese mundo apareció un punto singular, que luego creció hasta ser un pequeño círculo. Luego el círculo se hizo más y más grande. En determinado momento el círculo era muy grande, lo más grande que había. El momento correspondió, por cierto, al punto en que la circunferencia mayor de la pelota estaba atravesando Tierraplana.

Y luego, sin ninguna razón aparente, el círculo empezó a achicarse más y más hasta que se volvió un punto. Y entonces el punto desapareció.

Hubo muchas opiniones acerca de lo que había pasado, pero nadie en Tierraplana sabía realmente qué había ocurrido. Los tierraplanos simplemente no podían imaginar nada como una esfera porque no podían concebir nada fuera de la referencia de su mundo bidimensional.

Creo que nosotros somos iguales.

Vivimos en nuestro mundo tridimensional cotidiano pensando que esto es todo lo que hay. Si el tiempo es la cuarta dimensión, como han sugerido algunos teóricos (no todos), entonces la mayoría de nosotros tiene una idea bastante buena de ella. Con esto quiero decir que podemos decir la hora, presentarnos a las reuniones y citas a tiempo. Para la mayoría de nosotros eso es todo lo que importa.

La Paradoja del Tiempo

Pero hay otras formas de considerar el tiempo. Nuestra percepción mecanicista moderna del tiempo es sólo un aspecto; cuando vamos más allá o paramos el tiempo percibido completamente (como en meditación o en otras prácticas esotéricas) la cosa se pone muy interesante. De hecho, cuando salimos de la zanja del tiempo percibido (en meditación, etc.) entramos más fácilmente a otros ámbitos de la experiencia humana. Estos estados inusuales del ser físico y mental han sido descriptos por místicos, yoguis y otros seres iluminados a través de las edades.

Sus descripciones de sus encuentros con lo numinoso (término Junguiano para los reinos del ser plenos de luz), fueron, por supuesto, expresados con los filtros culturales de su época. Así, el lenguaje místico de los contemplativos cristianos y místicos es diferente en la superficie del que usaron sus primos del judaísmo y del Islam. Ciertamente estas descripciones son aún más disímiles en sus contrapartes asiáticos – yogas hindúes y budistas, alquímicos taoístas de China, así como el chamanismo indígena en todo el mundo. Pero debajo de la superficie con sus diferencias aparentes, hay profundas corrientes de similitud.

Las similitudes de las que hablo no se relacionan con creencias, linaje espiritual, ni dogma. De hecho, muchas tradiciones espirituales están totalmente en oposición unas con otras en los puntos fundamentales del dogma. A pesar de estas diferencias, tienen impactantes cosas en común en lo relativo a los métodos empleados por estas disciplinas místicas, yóguicas o chamánicas para entrar en lo numinoso. Y la alteración del tiempo percibido – ya sea obtenido por trance meditativo, oración contemplativa, tocando el tambor o cantando – es central en todas estas tradiciones.

En realidad, podríamos decir, desde el punto de vista de la neurofisiología moderna, que es a través de su alteración del tiempo percibido (y los correspondientes cambios en el estado cerebral) que todos los yoguis, místicos, santos y chamanes aprehenden lo que ellos llaman El Divino, el Ser Trascendente, el Tao, o el Gran Espíritu (dependiendo de su inclinación filosófica o intelectual).

En otras palabras, las experiencias místicas y religiosas ocurren (neurológicamente) debido a determinados cambios en el proceso cerebral. Por favor entiendan que no estoy diciendo que las experiencias místicas pueden reducirse a cambios físicos en el cerebro ni que son su único resultado, sino que tales experiencias se caracterizan claramente por eventos simultáneos en el sistema nervioso. Esto puede sonar como que estamos hilando demasiado fino, pero para los que estamos en la búsqueda de un enfoque científico de los estados mentales místicos, es crucial ser tan rigurosos como se pueda.

Mi convicción personal es que los reinos numinosos del ser (esto es, la experiencia mística) nos abren un área de potencial humano fascinante y rica, pero sólo cuando se ha podido eliminar el encarcelamiento del dogma (ya sea religioso o/y de creencias culturales).

Los métodos usados por los místicos, yoguis y chamanes generan estados alterados de consciencia, del tipo que conduce a experiencias transpersonales y numinosas, han concitado largamente mi interés. Incluso escribí un libro, Estados Cerebrales, que es una guía que muestra al lector cómo crear estados alterados de consciencia, como un medio de acceder a potenciales más creativos de su cerebro y de su mente.

Desde el punto de vista de la neuropsicología, canalizar es simplemente otra expresión del potencial de nuestro cerebro/mente, aunque poco usual.

Como psicoterapeuta y como investigador del cerebro por más de diez años, considero a las canalizaciones en general como una especie de psico-artefacto transpersonal. Con esto quiero decir que la información (o mensaje) que surge por el acto de canalizar, nace de la interfase entre la psicología personal y los aspectos transpersonales del canal.

El Proceso de Canalizar

Quienquiera sea que canalice, lo hace alterando su conciencia de alguna manera. El resultado, no importa qué método use, es que el canal entra en un estado profundamente alterado de consciencia internalizada (trance). Durante el período de comunicación, uno está más o menos desapegado, algo así como suspendiendo su manera normal de ser en el mundo, incluyendo su percepción del tiempo percibido. Esto es resultado directo de los cambios en el estado cerebral, o sea un aumento en la actividad alfa y theta por parte del canal.

Por muy exótico que pueda parecer el estado canalizador, creo que es una capacidad inherente que la mayoría de nosotros posee, si no todos. Es simplemente cuestión de aprender cómo cambiar voluntariamente el estado cerebral propio.

Pero hay otro elemento del fenómeno de canalización que es fundamental entender. Es la cuestión de los “filtros”. Personalmente no pienso que exista un canal totalmente desprovisto de ellos. Podemos aproximarnos a ser un canal limpio y abierto, y esperar ser cada vez más impecable, pero la Presencia o la información que se presenta a través del canal de alguna manera se ve afectada por el mismo, especialmente por su estado emocional, sus creencias subconscientes y sus miasmas (distorsiones personales tóxicas).

Este inevitable filtrado de la información por parte del canal es la razón de lo que les dije antes, de tener siempre una caja imaginaria a su lado. Si algo no les parece que tenga sentido, tírenlo en la caja. No lo acepten como verdad. Pruébenlo con su propio sentido de la lógica, su propia experiencia de vida y sus propios valores.

Espero que aquellos de ustedes que lean estos mensajes de los Hathors hagan justamente eso. Vean qué es lo que funciona para ustedes. Tiren el resto.

Una de las peores cosas que podrían suceder con esta clase de información, creo yo, sería deificarla para formar algún culto de la nueva era. En lugar de eso, miren estos mensajes simplemente como otra perspectiva sobre nuestro mundo. Si la información les ayuda a tener más recursos y estar más felices al enfrentar su propia vida (como me ha sucedido con la mía) entonces esto de la canalización habrá valido la pena.

Tom Kenyon 26 de Diciembre de 2007 – Costa del Sol, España

Recursos: Libros

El Material de Hathor: Mensajes desde una Civilización Ascendida Este libro definitivo sobre los Hathors y su mensaje incluye un CD de Tom hablando de sus experiencias con los Hathors, y dos sesiones de sonido catalítico Hathor.

Estados Cerebrales El libro de Tom aclamado por la crítica con respecto al cerebro y sus potenciales sin usar. Da información detallada de cómo usar los estados alterados de consciencia como un medio para acceder a los aspectos más creativos del cerebro/mente.